Vivimos en un mundo donde pasamos gran parte de nuestro tiempo trabajando. No paramos. Vamos de acá para allá. Algunas personas, además de sus trabajos profesionales, están implicadas en multitud de actividades de todo género. Otras, incluso, tienen varios trabajos remunerados. No es el momento de valorar si estas situaciones son fruto de la necesidad o de la devoción.

Sin embargo, muchos de estos sujetos se encuentran insatisfechos y manifiestan estar “quemados”. Hacen, hacen y hacen pero no disfrutan realmente de lo que hacen. Estas situaciones me llevan a plantear la cuestión de la eficacia, no solo en el trabajo profesional, sino en todas las actividades que emprendemos. ¿Somos personas realmente eficaces?

Si te interesa el tema y quieres conseguir más eficacia en tu vida diaria y tu trabajo o estudios, sigue leyendo.

Si alguna vez te has planteado que podrías ser una persona mucho más eficaz en todo lo que haces, aquí tienes unas cuantas reflexiones y pautas de actuación.

Unos consejos para ser más eficaces

También puedes ver el vídeo que hemos preparado para ti en nuestro canal de You Tube:

Trabaja siempre para conseguir una meta, para perseguir un objetivo.

No actúes para impresionar a los demás. Céntrate en tu meta, en tu sueño, en tu proyecto y persíguelo con toda tu energía.

Céntrate en tus fortalezas.

No gastes ni un minuto de tiempo ni un julio de energía en preocuparte por tus debilidades, tus deficiencias, tus errores. Debes ser consciente de todo ello pero tienes que reconocer que van a ser tus fortalezas las que te van a ayudar a conseguir lo que quieres alcanzar. Hazte aliado de tus fortalezas y no le des muchas vueltas a tus debilidades.

Hay que tener en cuenta estos consejos para mejorar nuestra eficacia

Distingue entre lo urgente y lo importante.

Olvídate de hacer por hacer y no pretendas aparentar que estás muy ocupado. Céntrate en las tareas más importantes y descarta las demás. Una vez centrado, busca la calidad y no la cantidad de las tareas a realizar. Y, por supuesto, no te enredes en tareas que parecen urgentes y que no son ni siquiera importantes.

Concéntrate en una tarea.

No vayas de “multitareas”. Los multitareas quieren dar apariencia de eficacia pero realmente no lo son. De todos modos, es verdad que los multitareas resultan muy atractivos para los demás porque hacen muchas cosas y, por tanto, resulta tentador presentarse como tales. Sin embargo, los multitareas no son realmente eficaces. En consecuencia, de todas las tareas posibles, prioriza la más importante y concéntrate en ella. En ella solamente. Solo si dispones de mucho tiempo disponible y no te supone mucho gasto de energía, puedes realizar otras tareas siempre y cuando no te dispersen o distraigan de tu tarea principal.

Trabaja de manera sistemática.

Si quieres ser realmente eficaz, evita todo tipo de distracciones pero especialmente las que resultan más distractoras en los ambientes de trabajo, como el email y el móvil. Elige un momento en el que te dedicarás a responder correos electrónicos y llamadas pero no lo hagas continuamente, saltando de una tarea a otra, y contestando de manera apresurada. En el tiempo programado para ello o cuando tu tarea principal te lo permita, responde a emails y llamadas de manera cuidadosa. No inicies nuevas tareas por el mero hecho de sentirte ocupado. Te restarán eficacia. Y, sobre todo, te distraerán de la tarea importante y principal que estás realizando. Programa mini-metas y comprueba si las vas alcanzando a lo largo del día o de tu jornada de trabajo. Caer en la cuenta de tus logros te proporcionará una motivación extra para continuar en tu tarea y facilitará la consecución de la misma.

Haz pequeños descansos.

Las personas eficaces son tan eficaces que saben hasta cuándo tienen que descansar. Saben que los descansos son necesarios para el cerebro: un café, dar una vuelta, ver un vídeo, escuchar una canción… En realidad, saben que los descansos también son productivos. Y, sobre todo, no se enfadan si los demás también descansan.

Aclárate antes de empezar.

Dedica un tiempo a saber lo que tienes que hacer antes de empezar a hacerlo. Eso no es perder el tiempo. Las personas que no entienden bien lo que tienen que hacer, cometen más errores. El error, como resultado final, es el enemigo público número uno de la eficacia.

Aprende a decir que no.

No hagas promesas que no puedas cumplir porque te encontrarás desbordado por el trabajo. Valora tu tiempo y, sobre todo, valora la calidad del trabajo que tienes que hacer. Antes de decir que sí, busca en qué momento de tu agenda puedes colocar el trabajo que te solicitan. Si no lo encuentras, debes decir que no.

Busca que los demás también sean eficaces.

No pienses que trabajas más que nadie. Los demás también trabajan pero trabajan a su manera. No pretendas que los demás trabajen exactamente como tú, ni en el modo ni en la cantidad. No busques que los demás estén ocupados por el mero hecho de estarlo. Eso no es eficacia. Planifica y organiza para que los demás trabajen a su modo pero sean eficaces.

Trabaja duro pero no trabajes “a lo tonto”.

Si quieres ser eficaz debes usar tu tiempo, tus recursos, tu energía y, si tienes un equipo de trabajo, también a tus colaboradores para terminar las tareas más importantes. Recuerda que eficacia no es lo mismo que eficiencia. Eficiencia es hacer y hacer rápido. Eficacia es hacer para resolver un problema. La eficacia tiene que ver con la calidad; la eficiencia no necesariamente.

Deja que los resultados hablen por sí solos.

No hables mucho. No hables de todo lo que estás haciendo y de todo el trabajo que tienes que hacer. Olvídate de demostrar que trabajas mucho y céntrate en los resultados de tu trabajo. Esa es la verdadera medida de tu eficacia.

Y, finalmente, lleva un estilo de vida psicológicamente sostenible.

Recuerda que tu vida es mucho más grande que tu trabajo. Debes tener vida fuera del trabajo. Es normal que encuentres problemas en tu trabajo y tienes derecho a estar preocupado por ello, pero no es de recibo que estés permanentemente insatisfecho. Preocupación temporal sí; insatisfacción permanente, no. Es lo que llamamos “eficacia sostenible”. Si eres eficaz y estás sereno, entonces vas por el buen camino. Enhorabuena.

Algún enlace con más tips para mejorar la eficacia:

Y hasta aquí llega el artículo de hoy, espero que te haya resultado ameno e ilustrado de alguna manera. Si tienes algún comentario, duda o sugerencia, no dudes en dejarla más abajo, prometo contestar a todo. Muchas gracias por haber llegado hasta aquí y te dejo con más artículos de el blog de Doctor Viso dedicado a la innovación educativa, los procesos de aprendizaje y la inteligencia emocional.

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