Por mi condición de educador, en general, y de profesor y psicólogo, en particular, una de las máximas que rigen mi vida es que siempre es posible cambiar y, en consecuencia, mejorar. O dicho de otro modo, todo es educable, todo se puede aprender, desaprender o re-aprender. Esto me permite afrontar mi propia vida y mi tarea educativa con un sereno optimismo y una firme decisión: es posible cambiar y merece la pena cambiar.

Y así, cuando alguien, y particularmente si se trata de un niño o un alumno, me comenta “es que soy así…,¿qué quiere usted que haga?…”, lejos de sucumbir a la tristeza y a la desesperanza, intento rescatarle de las redes de la fatalidad y de las garras del destino con firmeza y serenidad: “quiero que cambies”.

Por otra parte, mis contactos con el mundo de la psicología del deporte me han llevado a descubrir que todas las actividades físicas y deportivas tienen una técnica que consigue transformar la “fuerza bruta” en una actividad estética y saludable. No es lo mismo pegar raquetazos a una bola que practicar el tenis, golpear una pelota con el pie que jugar al fútbol o ir dando botes por la calle que ejecutar un triple salto. La aplicación correcta de los fundamentos técnicos unida al ejercicio continuado tiene como consecuencia una progresión espectacular y transforman a un principiante en un buen deportista y, en ocasiones, en un deportista de élite.

Estas dos convicciones profundas se pueden aplicar a pies juntillas a la escritura, actividad en la que se dan la mano de modo sublime destrezas físicas y capacidades intelectuales. Primero, es posible escribir bien y, en todo caso, escribir mejor. Segundo, para escribir bien es muy importante aplicar correctamente una serie de técnicas, las cuales van a facilitar al niño el aprendizaje de la tarea, canalizando su esfuerzo del modo adecuado y convirtiendo el proceso, si no en algo divertido, sí, al menos, en algo atractivo y motivante por la sensación de logro que se puede obtener al realizarlo correctamente.

Por otra parte, es evidente que no basta un conocimiento teórico de las diversas técnicas, sino que es necesaria su aplicación sistemática, la práctica continuada y el esfuerzo constante, a pesar de retrocesos y estancamientos, para que el aprendizaje sea correctamente asimilado y pase a formar parte de los esquemas de funcionamiento habituales del individuo.

Conocer al alumnado

Para enseñar latín a Juanito, hay que conocer el latín y hay que conocer a Juanito”, me comentó en una ocasión un viejo profesor de Humanidades. Se me antoja parafrasear su pensamiento: para enseñar a escribir a Juanito, hay que conocer las técnicas apropiadas para enseñarle a escribir y hay que conocer a Juanito y su circunstancia.

Por desgracia, no basta con tener claro una serie de técnicas y enseñarlas correctamente, los educadores del siglo xxi debemos enfrentarnos con el Juanito del siglo xxi, hijo de una sociedad que ha marginado valores como el esfuerzo, la fuerza de voluntad o la constancia, con la excusa de sustituirlos por aparatos electrónicos o cibernéticos que no requieren tantas dosis de trabajo. Es una falacia.

Trabajo para alcanzar los objetivos

Cualquier aprendizaje que aspire al virtuosismo o a una sana perfección requiere una combinación extraordinaria de técnica y trabajo. Debemos ser conscientes de que es difícil alcanzar los objetivos educativos si no existe un método contrastado que aporta el maestro y un trabajo continuado que pone el aprendiz.

También para escribir a gran velocidad con el ordenador y sin errores existe una metodología dactilográfica y unas cientos de horas de paciente práctica. Y no es lo mismo escribir con dos dedos que manejar con soltura los diez apéndices. De ahí, el sereno optimismo con el que afrontar la tarea educativa: optimismo, por la convicción de que es posible el cambio y de que la ciencia nos concede los medios para conseguirlo; pero optimismo sereno, sin frustraciones innecesarias, conscientes de que en la relación maestro-alumno es imprescindible la dosis de trabajo del protagonista último de todo aprendizaje: el educando.

Técnicas en la escritura

Para afrontar con éxito la tarea de prevenir y, en su caso, corregir las alteraciones relacionadas con la escritura, se deberían abordar al menos tres bloques de contenidos tratados desde una cuádruple perspectiva —la perspectiva intelectual y perceptiva, la psicolingüística, la psico-afectiva y la psicomotriz—, lo cual garantizaría un análisis completo del fenómeno de la escritura. En el primer bloque de contenidos, deberíamos analizar la escritura como hecho específicamente humano y conocer los factores perceptivos, psicolingüísticos, psicoafectivos y psicomotrices— implicados en su aparición y en su desarrollo adecuado.

En el segundo bloque, deberíamos estudiar la disgrafía como alteración específica de la escritura, detallando los diferentes tipos de disgrafías y sus características principales, así como las causas de orden psicomotor, perceptivo, psicolingüístico y psico-afectivo que configuran este tipo de trastorno. Finalmente, en un tercer bloque, deberíamos proponer una serie de actividades que, en un primer momento, intentasen reeducar aquellos factores perceptivos, psicolingüísticos, psicoafectivos y psicomotores implicados en el grafismo y, en un segundo momento, pero directamente relacionado, centrarnos en la prevención y tratamiento de aquellos errores específicos de la escritura.

La perseverancia tiene premio

En tiempos en que parece que todo vale y que no es necesario el esfuerzo para triunfar, este artículo nos recuerda que las cosas siempre se pueden hacer mejor de lo que las hacemos, también escribir, y que hacer las cosas bien o muy bien, requiere esfuerzo, incluso escribir a mano. Adquirir una grafía personalizada pero que nos permita también comunicarnos con los demás es posible gracias al esfuerzo personal y una serie de técnicas que es posible aprender y practicar. En próximos artículos desmenuzaremos algunas de ellas.

Algún enlace sobre procesos de aprendizaje:

Y hasta aquí llega el artículo de hoy, espero que te haya resultado ameno e ilustrado de alguna manera. Si tienes algún comentario, duda o sugerencia, no dudes en dejarla más abajo, prometo contestar a todo. Muchas gracias por haber llegado hasta aquí y te dejo con más artículos de el blog de Doctor Viso dedicado a la innovación educativa, los procesos de aprendizaje y la inteligencia emocional.

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