Hoy en día se ha puesto de moda que los niños aprendan solos. Eso significa que el paradigma constructivista actual que lidera el mundo educativo sitúa al alumno como protagonista absoluto y casi solitario del proceso de enseñanza/aprendizaje. Posiblemente se trate de una reacción exagerada a la postura anterior en la que únicamente contaba la enseñanza del maestro y el estudiante quedaba relegado a un pasivo segundo plano. Como casi siempre, la verdad está en el medio. “Es cierto que los alumnos pueden aprender algunas destrezas a través del descubrimiento personal, pero no es menos cierto que necesitan aprender otro tipo de destrezas a través de la instrucción directa y del entrenamiento sistemático” (Marzano y col., 2001). Dicho lo cual, podemos concluir que es tan válido permitir que los alumnos descubran por sí mismos a realizar un determinado proceso como enseñárselo directamente.

En este artículo vamos a tratar el aprendizaje del alumno desde dos métodos.

Dos caminos para el aprendizaje del alumno:

el aprendizaje del alumno

A la hora de aprender cualquier destreza, estrategia o proceso nos encontramos, por consiguiente, ante una disyuntiva: 1) aprender por ensayo y error, o 2) aprender utilizando un modelo.

Ensayo y error.

El aprendizaje por ensayo y error es un aprendizaje muy útil en un gran número de situaciones. De hecho, constituye una de las piezas claves del método científico y ha proporcionado grandes avances a la humanidad. Sin embargo, presenta una contrapartida importante: consume una gran cantidad de tiempo. En otras palabras, es eficaz pero muy lento. Transportado a la escuela, esto significa que presenta dos serios inconvenientes: 1) los colegios no están organizados para facilitar a cada estudiante el tiempo que necesita para desarrollar su propio proceso de aprendizaje por medio del ensayo y el error; y 2) muchos alumnos no tienen la motivación inicial para aprender y, mucho menos, la capacidad de esfuerzo indispensable para seguir probando y probando a pesar de los errores.

El alumno aprende por medio de modelos.

El aprendizaje por medio de modelos, en cambio,acorta de manera significativa el tiempo necesario para aprender y constituye un estímulo valioso para iniciar el proceso de aprendizaje. Un grupo numeroso de alumnos prefieren tener una guía de pasos bien definidos para dominar una estrategia antes que lanzarse a la aventura de aprenderla por ensayo y error. Otro porcentaje significativo de estudiantes necesitan un primer paso para empezar, es decir, precisan un modelo en el que fijarse cuando necesitan aprender algo nuevo. En suma, utilizar modelos de aprendizaje en el ámbito educativo constituye una vía ordenada y rápida para que los alumnos puedan aprender estrategias, destrezas y procesos de diferentes niveles de complejidad.

Pero… ¿que modelo de aprendizaje es mejor?

Ahora bien, ¿cuáles serían esos procesos de aprendizaje tan importantes para el alumnado? Desde hace más de 30 años, muchas investigaciones educativas han analizado las estrategias que están más directamente relacionadas con la mejora del aprendizaje de los alumnos. Uno de los libros que mejor las sintetiza es “Classroom Instruction that Works: Research-Based Strategies for Increasing Student Achievement (La instrucción que funciona: estrategias basadas en la investigación para mejorar los logros de los alumnos) (Marzano, Pickering & Pollock, 2001), una especie de “Biblia de la Educación” para el mundo educativo estadounidense, tanto para los especialistas como para los educadores de a pie. Según este manual, estas estrategias son las siguientes:

  1. Identificar similitudes y diferencias
  2. Resumir y tomar notas
  3. Reforzar el esfuerzo y proporcionar recompensas
  4. Practicar y entrenar lo que se está aprendiendo
  5. Representar el conocimiento
  6. Aprender en grupo
  7. Establecer objetivos y proporcionar retroalimentación
  8. Generar y comprobar hipótesis

Por tanto, concluimos lo siguiente: 1) si queremos que nuestros alumnos aprendan de manera eficaz, deberíamos centrarnos en las estrategias anteriormente enunciadas, las cuales les permitirán, no solo aprender, sino seguir adquiriendo nuevos aprendizajes; y 2) si, además, pretendemos que estos procesos sean aprendidos de manera correcta, deberíamos optar por el aprendizaje a través de modelos puesto que, según hemos explicado, constituye una manera ordenada y rápida de aprender, especialmente eficaz cuando se trata de niños que se están iniciando en el largo camino del aprendizaje.

Más sobre el aprendizaje del alumno.

Y hasta aquí llega el artículo de hoy, espero que te haya resultado ameno e ilustrado de alguna manera. Si tienes algún comentario, duda o sugerencia, no dudes en dejarla más abajo, prometo contestar a todo. Muchas gracias por haber llegado hasta aquí y te dejo con más artículos de el blog de Doctor Viso dedicado a la innovación educativa, los procesos de aprendizaje y la inteligencia emocional.

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